5 estrategias para que los niños diplomáticos gestionen los cambios

miércoles, 11 de abril de 2018

5 estrategias para que los niños diplomáticos gestionen los cambios



5 estrategias para que los niños diplomáticos gestionen los cambios

Todo cambia, nada permanece. En una ocasión un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, me habló del Síndrome del hijo del diplomático para referirse al conjunto de síntomas que se presentan en los hijos de los diplomáticos que tienen que cambiar de país cada cierto tiempo.

Los matrimonios de diplomáticos son proclives a los divorcios. Asimismo, sus familias tienden a  desestructurarse. - me explicó.

Es probable que, cuando los hijos de los diplomáticos alcanzan la mayoría de edad, decidan seguir su propio destino en un país distinto al suyo o que el cónyuge -después de haber residido en varios países- abandone a su pareja en busca de cierta estabilidad. El resultado es que los integrantes de una familia de diplomáticos pueden terminar viviendo en diferentes partes del planeta.

En los últimos años, la movilidad de los diplomáticos se ha extendido a otros grupos como los expatriados, los cooperantes internacionales o incluso a los profesores de inglés que utilizan su profesión para viajar por todo el mundo.

Lo que diferencia a los niños diplomáticos del resto de los niños, son las experiencias que viven. Un niño sin estatus diplomático, está rodeado de su familia, de sus amigos, de su escuela y si procede, de su entorno religioso.

En cambio, un niño diplomático pierde el contacto con sus familiares más cercanos: abuelos, tíos, primos, etc. Y su entorno está compuesto por la comunidad de diplomáticos, por cuidadores de la cultura de acogida y por lo general, estudian en colegios que solo pueden pagar familias de alto nivel adquisitivo.

Por lo tanto, los sentimientos de soledad y dificultades de adaptación de estos niños son producto de una combinación entre los constantes cambios de residencia y de los privilegios propios derivados de la burbuja diplomática en la que se desenvuelven. Estos privilegios pueden ser contraproducentes, ya que durante la primera juventud pueden estar desprovistos de herramientas y estrategias para interactuar en entornos diferentes. 

Conozco a la hija de un diplomático que vino a estudiar a España y que fue incapaz de recoger su tarjeta de estudiante porque se sintió intimidada ante la idea de hacer una fila muy larga. A pesar de que había crecido en un mundo muy diverso que le había permitido aprender diferentes idiomas y conocer diferentes culturas, no había aprendido a convivir con una amplia gama de personas.

Si eres diplomático, utiliza cinco estrategias para ayudar a tus hijos a gestionar los cambios de forma positiva.

1. Evalúa tus reacciones ante los cambios de residencia. De forma inconsciente te conviertes en un modelo para tus hijos. Contesta las siguientes preguntas: ¿Cómo  reaccionas cuando te mandan a un país que no te gusta? ¿Qué haces cuándo no dominas un idioma? ¿Cómo te integras en una nueva sociedad?

2. Entiende las reacciones de tus hijos conforme a su edad. Cuanto más pequeños son más resilientes y adaptables. Algunos niños en edad escolar, tienen períodos de rabia cuando cambian de país y en la adolescencia, de haberse adaptado al cambio pueden llegar a acusarte de la pérdida de sus vínculos y oportunidades.

3. Entiende las fases de los cambios y las emociones que se vinculan a cada uno de ellas. Los hijos de los diplomáticos viven cambios con más frecuencia que el resto de los niños. Cuando estamos integrados en una sociedad, tenemos un sentimiento de pertenencia. Cuando sabemos que nos vamos a marchar nos anticipamos a los hechos y nos sentimos tristes. Cuando estamos en un estado de transición, sentimos el caos e inestabilidad emocional. Cuando empezamos a integrarnos en una nueva sociedad sentimos el deseo de conexión y vulnerabilidad. Y, cuando volvemos a estar integrados nos volvemos a sentir seguros y confiados.

4. Fomenta un estilo de comunicación abierto. Los niños diplomáticos experimentan sentimientos de pérdida cada vez que se marchan a otro país. Por un lado, tienen que hacer el duelo por las cosas positivas que dejan y por el otro, tienen que enfrentarse al choque cultural de la nueva sociedad. Si les permites expresar sus emociones de tristeza y rabia, les abres la posibilidad de adaptarse con mayor facilidad.

5. Promueve el pensamiento divergente. Ante las dificultades enséñales a buscar soluciones creativas y a poner en una balanza las cosas positivas y negativas de cada ciudad/país en el que han vivido.

Podemos concluir que una de las principales carencias de los niños diplomáticos es la sensación de -pertenecer a todo y no pertenecer a nada a la vez- Esta circunstancia, es una gran oportunidad que los padres pueden aprovechar para desarrollar el vinculo y la unión familiar.

En la actualidad, las reacciones desestabilizadoras que se producen en los  niños que dejan un país no son residenciables en la jerarquía de las patologías o de los síndromes de distinta naturaleza.  Se trata de un fenómeno natural que  responde, de ordinario, a la necesidad de adaptación del ser humano y a la de conjugar los distintos niveles de tolerancia frente a adversidad. 

Sin intención de minimizar las posibles consecuencias que se puedan presentar, para la gestión del cambio y antes de poner en marcha los cuidados paliativos, es muy recomendable trabajar en la prevención y en el aprendizaje constructivos. Con ello evitamos situaciones de estrés generadoras de bloqueos psicológicos y ayudamos a estos niños a forjar su verdadera personalidad. 


“Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin del mundo. Es el inicio de uno nuevo”.

Mercedes Valladares Pineda

Psicóloga Experta en Coaching Transcultural

ACERCA DE LA AUTORA

Mercedes Valladares Pineda, trabaja en Madrid de forma presencial. Y a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida "one to one" y para empresas. Utiliza la cultura y la psicología como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, facilita procesos a personas que quieran adaptarse a diferentes culturas, aumentar su autoestima cultural y aprender a gestionar la ansiedad y el estrés cultural. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar las barreras culturales que les dificultan su comunicación. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, organismos internacionales, ONG, escuelas de negocios, universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.

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