No soporto las frases religiosas

martes, 30 de enero de 2018

No soporto las frases religiosas


No soporto las frases religiosas

La semana pasada tuve una sesión de coaching con una ciudadana española  residente en Alemania. Imparte clases de español y forma parte de un grupo de profesores cuya lengua nativa es el castellano.

Al inicio de la sesión mi clienta me dijo: Mercedes: “No soporto las frases religiosas de mis compañeros latinoamericanos”. Al profundizar un poco más, me di cuenta que se trataba de un grupo de Whatsapp de su centro de trabajo en el que participan profesores españoles y latinoamericanos.

El punto de vista de mi clienta es que el trabajo y la religión no deben mezclarse. Para ella, es una falta de respeto que sus compañeros latinoamericanos utilicen un lenguaje religioso en el contexto laboral. 

Cuando le pregunté a qué se refería exactamente me contestó que los chats estaban llenos de frases como estas: 

Para saludar: “Buenos días que el señor ilumine sus corazones”, “Hola grupo que el señor les ayude a conseguir sus metas laborales”.

A modo de despedida: “Bendiciones”, “Que el señor te bendiga”. 

Cuando tienes un problema: “Confía en Dios”, “Para Dios nada es imposible”. 

Cuando has superado una situación: “Dios no abandona a nadie”, “Cada uno puede con su cruz”, etc.

Le pedí a mi clienta que encontrara una solución a su problema y enseguida se planteó tres opciones:

1. Solicitar a sus compañeros latinoamericanos que no utilicen frases religiosas en el entorno laboral. Mi clienta es consciente de que las creencias religiosas están influenciadas por el entorno cultural en el que crecemos y que el lenguaje religioso se aprende desde la infancia en la familia y en la escuela. 

Lo que le causaba mayor impacto es la mezcla  entre religión y política, cuando   los  políticos  mencionan a Dios en sus intervenciones públicas.   

Concluyó que  dicha solicitud le ocasionaría  antipatías  o distanciamiento por parte de  sus compañeros , al considerar su rogativa como una intromisión  a su libertad religiosa e identidad cultural en la que el hecho religioso es una constante en todos los ámbitos de la vida.

2. Abandonar el grupo de WhatsApp. "Sería un alivio", - me dijo, acompañando su reflexión con un suspiro. Y agregó: “A diario no me tendría que tragar ese montón de frases religiosas que no tienen nada que ver conmigo”. 

Después de unos minutos en silencio, me comentó: "El problema sería  dejar de recibir información  puntual sobre cuestiones laborales que me afectan".  Por ello, concretaba que, pese a  soportar  las glosas religiosas,  lo cierto es que  el grupo le aportaba  respuestas  para el mejor  desenvolvimiento de  su trabajo.

3. Permanecer en el grupo ignorando las frases religiosas. "Es la opción más difícil de todas pero me temo que es la más viable". Y agregó: “Pero me gustaría que hubiese reciprocidad”. Y me explicó que, muchos latinoamericanos en su entorno critican a los profesores españoles por su tono de voz alto y por la utilización de palabras malsonantes y consideradas como de mala educación en Latinoamérica. “Una cosa por otra Mercedes”, me dijo con una sonrisa.

Otra opción que no mencionó mi clienta y que podría ser útil para todos, es distinguir en que entornos podemos comportarnos de una u otra manera. 

En todo caso, nuestras reacciones deberán ir encaminadas a no empeorar la situación siempre que el flujo de información que se recibe en el whatsapp no se vea contaminado con expresiones de carácter religioso o de otra naturaleza que puedan desnaturalizar la esencia o calidad del contenido informativo que se recibe.

Hay comportamientos que parecen que no tienen importancia. Sin embargo, lo que para unas culturas puede ser algo normal o natural, para otras puede ser algo atípico o artificial.

"Modificar algunas costumbres en determinados momentos de nuestra vida -sin que estas afecten nuestros valores personales- se convierte en una joya para convivir con personas de otras culturas”.

Mercedes Valladares Pineda

Psicóloga Experta en Coaching Transcultural 

ACERCA DE LA AUTORA

MERCEDES VALLADARES PINEDA, trabaja en Madrid de forma presencial. Y, a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida a empresas y "one to one" a individuos. Utiliza la psicología y la cultura como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, actúa como facilitadora de integración a las personas que quieren adaptarse a otra cultura en tiempo récord para sacar el mejor rendimiento económico y personal durante su estancia en otra cultura. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar barreras culturales que producen malos entendidos. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, ONG, escuelas de negocios y universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.





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