El mentoring se viste de mujer

miércoles, 24 de enero de 2018

El mentoring se viste de mujer


El mentoring se viste de mujer

Recientemente, he trabajado en algunos proyectos relacionados con la metodología del mentoring. Uno de ellos, se realizó en una institución en la que la mayoría de su personal eran hombres. Y el otro, se desarrolló en una institución académica en la que la mayoría eran mujeres.

En los dos sitios era imprescindible formar mentoras. Lo que captó mi atención es que  cuando hablamos de mentoring, la imagen que resalta, es la de un hombre instruyendo a otro. ¡No me extraña! 

Si profundizamos un poco en el origen de esta palabra podemos constatar que en la Antigua Grecia, Mentor era un nombre propio que se dio a conocer en la obra “La Odisea” escrita por Homero. 

El protagonista de La Odisea, es el rey Odiseo que se marcha a la guerra de Troya. Su hijo Telémaco queda en manos de su amigo Mentor quien  se encarga de convertir a su pupilo en un hombre de bien.

Los años transcurren, Telémaco se convierte en un adolescente y sale en busca de su progenitor. Algunas versiones apuntan que Atenea, la Diosa de la Guerra, se disfraza de hombre y le acompaña en esa importante aventura que tiene un final feliz.

¡El despunte del mentoring!

La figura del mentor surgió entre la década de los 70 y 80. Su eficacia ha hecho que se extienda en todo el mundo y en diferentes sectores. En la actualidad goza de mucha credibilidad en el entorno laboral. Se utiliza sobre todo, para retener a los empleados con talento, evitar la rotación de personal, y ayudar a que los mentoreados desarrollen su carrera profesional. 

Algunos autores suscriben que las personas que reciben una mentoría perfeccionan sus habilidades profesionales y obtienen mayores ingresos económicos.

Hasta hace algunas décadas los hombres eran los únicos que ocupaban altos cargos en las empresas y puestos políticos. Por lo tanto, eran los responsables de impartir procesos de mentoring, que consisten principalmente en supervisar tareas técnicas, dar apoyo emocional y convertirse en un modelo para sus mentorizados en un campo específico.

Con el paso de los años, las mujeres estamos teniendo la posibilidad de ascender a puestos ejecutivos y a ocupar posiciones relevantes a nivel internacional.

Las mujeres creían que para ser buenas líderes tenían que imitar a los hombres en tareas relacionadas con la dirección y  gestión de personal. Algunas llevaron estas creencias erróneas a extremos insospechados. 

Por ejemplo, se dice que Margaret Thatcher, primera Ministra de Reino Unido, y apodada la “Dama de Hierro” contrató a un logopeda para conseguir que su tono de voz fuera más grave con el fin de ejercer más autoridad entre sus subordinados. 

Otras mujeres, se han vestido de hombres con la idea de ser más aceptadas y respetadas por sus compañeros de trabajo.

Desde mi perspectiva, imitar a un hombre para tener autoridad nos desmerita como mujeres. Los mentores y las mentoras, son personas cualificadas para acompañar el desarrollo profesional de otros y es precisamente, la combinación de sus conocimientos y de su experiencia las que los habilitan para hacerlo. Añadir las diferencias de género y sexo, puede resultar muy enriquecedor.

¡Necesitamos que el mentoring se vista de mujer!

La carencia de modelos de mentoras ha hecho que la figura del mentor se replantee y sufra una metamorfosis. 

Muchas mujeres con altas cuotas de poder en el mundo quieren contribuir con su experiencia al desarrollo profesional de otras mujeres -sin necesidad de convertirse en hombres-. 

En abril de 2017, 21 mujeres líderes de las empresas más importantes del mundo -desde Argentina hasta Zimbabwe- se reunieron en Washington para participar en un evento de la Asociación de Mentoring Global de Mujeres del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Desde hace doce años, esta asociación promueve que un grupo de mujeres influyentes inviertan dos semanas de su tiempo para transmitir sus mejores prácticas, experiencia y conocimientos a otras que tienen el potencial para convertirse en líderes. ¡Los resultados son impresionantes!

Conclusiones

1. Es necesario que las empresas inviertan sus recursos para formar mentoras que -desde sus vivencias como mujeres- acompañen a otras en el desarrollo de su carrera profesional.

2. Un hombre y una mujer son parte de la especie humana pero su manera de ser, sentir, pensar y comportarse es diferente. 

3. La idea es la de aportar diversidad al mundo laboral y convertir las diferencias en una oportunidad donde los roles complementarios nos enriquezcan a todos.

4. No se trata de que las mujeres modernas sean como Atenea y se disfracen de hombres para lograr sus objetivos como líderes profesionales. 

El mundo sigue evolucionando y cada día se incorporan al mercado laboral más mujeres. Necesitamos mentoras que acompañen a otras mujeres en su desarrollo y crecimiento profesional.


Mercedes Valladares Pineda
Psicóloga Experta en Coaching Transcultural
Supervisora de Coaches 

ACERCA DE LA AUTORA

MERCEDES VALLADARES PINEDA, trabaja en Madrid de forma presencial. Y, a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida a empresas y "one to one" a individuos. Utiliza la psicología y la cultura como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, actúa como facilitadora de integración a las personas que quieren adaptarse a otra cultura en tiempo récord para sacar el mejor rendimiento económico y personal durante su estancia en otra cultura. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar barreras culturales que producen malos entendidos. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, ONG, escuelas de negocios y universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.


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