De verdad, ¿no quieres nada?

martes, 19 de septiembre de 2017

De verdad, ¿no quieres nada?


De verdad, ¿no quieres nada?

A veces las palabras más cortas son las más difíciles de entender y utilizar. El uso de la palabra “no” tiene un significado diferente dependiendo del país que visitemos o el país en el que residamos. 

En España por ejemplo, la palabra “no” significa que no deseas o que no quieres algo. Negarte a hacer alguna actividad o rechazar algún ofrecimiento tiene menor importancia que en Latinoamérica, si se trata de peticiones sencillas. Por ejemplo, si te invitan al cine y no te apetece ir, bien porque la película no es de tu agrado o porque prefieres hacer algo diferente, puedes contestar de forma abierta “no”, sin causar ningún agravio a tu interlocutor.

En cambio en algunos países latinoamericanos, responder “no” a secas puede ser de mala educación y puede tener interpretaciones negativas. Me decía una amiga española que si eres latinoamericano puedes presumir de tener buena memoria. Cuando le pregunté a qué se refería, me explicó que después de haber residido durante diez años en diferentes países desarrolló una teoría que ella ha bautizado como: “memoria de elefante”.

Ella explica que si tu contestas que “no” sin que exista una justificación contundente, tu interlocutor va a insistir hasta conseguir que digas que “si”. Es por esta razón, que en muchas ocasiones te ves obligado a improvisar una respuesta que paralice o bloqueé a la persona que te hace una propuesta. Si le dices a alguien que no puedes salir porque tienes que cuidar a tu abuela enferma y que nadie más se puede hacer cargo de ella, no te extrañe que la otra persona de marcha atrás a su invitación.

Otra amiga me comentó que una de sus tías disfruta mucho de su soledad y ante la insistencia de sus parientes para que acuda a acontecimientos familiares ha elaborado un listado de excusas que utiliza para rechazar invitaciones de forma inmediata y educada. Entre estas: “No puedo porque viene el electricista”, “Tengo un cita médica”, “Se me ha estropeado la caldera y no puedo salir hasta que vengan a repararla”, etc. Es lógico que ante tanta negativa su familia haya dejado de invitarla a salir. 

A continuación te cito algunas situaciones en las que es contraproducente decir que “no” en Latinoamérica.

1. En la mayoría de los países latinoamericanos es común que te inviten a su casa sin conocerte a fondo. Lo primero que hace tu anfitrión es ofrecerte algo para agradarte. Ten cuidado al rechazar su oferta porque puede pensar que no estás cómodo. En estos casos, se produce la conocida respuesta:  De verdad, ¿no quieres nada? Y cuantas más veces digas que no, más te van a insistir.

2. Si estás cambiando tu régimen alimenticio para perder peso es mejor que lo hagas explicito y de esta manera, paras el interminable juego de palabras que las personas utilizan para hacerte sentir bien.

3. Otra cosa a tener en cuenta cuando rechazas un ofrecimiento, es tu tono de voz. Procura negarte con un tono de voz suave para no causar mala impresión. No es lo mismo decir: “No, gracias”, con un tono de voz seco, que hacerlo con un tono de voz dulce acompañado de una sonrisa.

4. Reflexiona antes de pedir un favor. Dirígete a una persona que te va a responder positivamente de forma sincera. Decir “no” en Latinoamérica, puede llegar a poner en apuros a una persona. Lo más probable es que ante una petición te digan que si, para no herir tus sentimientos.

5. Ten cuidado con las relaciones de pareja. En Latinoamérica, es probable que en medio de una pelea tu chica o tu chico te diga que no quiere verte por el resto de su vida y luego, a los dos días te llame para reconciliarse contigo. ¡Vaya lío!

Al principio te decía que en situaciones simples a los españoles no les supone ningún problema decir que no. Sin embargo, hay otros contextos en los que el “no”, también puede ser perjudicial. Por ejemplo, cuando una persona cercana te invita a su boda, te puedes meter en un problema muy gordo si no justificas tu ausencia. De la misma manera, en el entorno laboral durante las épocas navideñas, se realizan las famosas “cenas de navidad” y como digas que no, tus compañeros te pueden etiquetar como el “rarito” de la empresa.

Como has podido comprobar para entender las connotaciones del lenguaje de cada país, es necesario convivir en un lugar durante mucho tiempo. Este es el mejor modo de entender las sutilezas que no se perciben a simple vista.

Y para terminar te digo que la teoría de la “memoria de elefante” a la que se refiere mi amiga es verdadera. En un principio pensé que esta frase era solo una metáfora que relacionaba el tamaño de los elefantes con el tamaño de su memoria. Y, resulta que es un hecho verificado científicamente. En los animales hay una correlación positiva entre el tamaño del cerebro, su inteligencia y su memoria. ¡Cuánto más grande es su cerebro más inteligentes son!

Otro dato que me llamó la atención sobre los elefantes es que debido a su excelente memoria son muy rencorosos y son capaces de recordar a los entrenadores que los maltratan.

De los latinoamericanos también se dice que son muy sensibles, pero de ese tema te hablaré en otro artículo.

¡Imagínate que tu vida esté marcada por “noes” contundentes! Si vives en un país latinoamericano tendrás que tener una memoria de elefante que archive las excusas que das para adornar tus noes. 

¡Si no lo haces, te pillarán y puedes meterte en graves problemas!

Mercedes Valladares Pineda
Psicóloga Experta en Coaching Transcultural 



ACERCA DE LA AUTORA

MERCEDES VALLADARES PINEDA, trabaja en Madrid de forma presencial. Y, a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida a empresas y "one to one" a individuos. Utiliza la psicología y la cultura como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, actúa como facilitadora de integración a las personas que quieren adaptarse a otra cultura en tiempo récord para sacar el mejor rendimiento económico y personal durante su estancia en otra cultura. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar barreras culturales que producen malos entendidos. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, ONG, escuelas de negocios y universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.









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